miércoles, 9 de septiembre de 2015

Nazdarovie una paladar donde comer en La Habana

Nazdarovie una paladar donde comer en La Habana



Hola amigo, te escribo desde La Casa de Carlos y Graciela, nuestra casa particular donde alojamos a viajeros que pasan sus vacaciones en la capital de Cuba, ubicada en el mismo corazón de la Habana Vieja. Hoy quiero hablarte del paladar Nazdarovie, uno de los sitios para comer en La Habana, más visitado por los viajeros. 


Nazdarovie una paladar donde comer en La Habana

Está ubicado muy cerca de La Casa de Carlos y Graciela. En Malecón #25 2do Piso e/ Prado y Cárcel, lo que te permite ir caminando y disfrutar del Paseo del Prado de la Habana Vieja y deleitarte en un recorrido muy seguro. 
La palabra “nazdarovie” es un brindis que significa “a tu salud”, y es un brindis que se repite mucho en la misma cena y es algo central en la camaradería de la gente de raíces eslavas.
Nazdarovie, es un restaurante que celebra el lazo social y cultural que nació entre el pueblo cubano y los pueblos de la ex Unión Soviética. Se nutre de las memorias y recuerdos de los miles de cubanos que pasaron muchos años de su juventud estudiando en la URSS.
En este proyecto, se reconoce además la presencia de unas cinco mil mujeres soviéticas que decidieron hacer su hogar en Cuba, y la presencia de los miles de sus hijos, quienes salieron del amor que floreció entre la nieve europea y el sol del Caribe. De hecho, los platos que se sirven allí son elaborados por varias de esas señoras y descendientes.

Nazdarovie una paladar donde comer en La Habana

El día de su inauguración escribieron un artículo que refleja muy bien la esencia de este sitio.          
LA HABANA (AP) — En el restaurante privado más nuevo de La Habana no se sirve arroz, frijoles ni plátanos fritos. Se puede pedir un mojito, pero en vez de ron lo preparan con vodka. Los meseros hablan ruso y los clientes deben pedir sus alimentos en ese idioma, pero nadie debe preocuparse: el menú en este restaurante estilo soviético viene con la traducción y guías de pronunciación. Nazdarovie, brindis ruso que equivale a “¡Salud!”, se inauguró el viernes con un menú estrictamente eslavo, como borsch (una sopa de verduras que debe su color rojo a la remolacha) y los varénikes ucranianos, preparados a mano en el lugar por babushkas que nacieron en la Unión Soviética pero viven en Cuba desde hace mucho tiempo…
…Una pared está llena de reproducciones de carteles soviéticos de propaganda, un intento de provocar conversaciones entre los clientes que se sientan una mesa colectiva grande, pero la única señal de que estamos en el trópico es la espectacular vista del perfil de La Habana y el Estrecho de la Florida desde la terraza. En un ensayo de inauguración esta semana, jóvenes meseras cuidadosamente vestidas sirven platos humeantes de solianka, una sopa rusa de carne, a unos 20 invitados El menú de la cena incluye pelmeni (dumplings rellenos de carne, crema agria y eneldo); golubtsy (rollos de repollo cocinados lentamente en una salsa de tomate; cerdo Stroganoff (la carne de res escasea en la isla) y para postre, unos blinis (crepas dulces), llamados “blinchiki” en ruso. Biniowsky dijo que la mayoría de los ingredientes son de producción nacional, con la excepción de la harina para el pan negro y el caviar, que importan enlatado en las maletas de amigos y familiares que viajan al extranjero. El caviar normal cuesta unos 15 dólares la onza (28,3 gramos); hay opciones más exclusivas y costosas para ocasiones especiales. ..
En la cocina, con aire acondicionado, Irina Butorina agrega grandes cantidades mayonesa a una mezcla de papa, huevo, jamón y guisantes, para preparar una ensaladilla rusa, un plato popular en los antiguos estados soviéticos y que según la leyenda fue inventado por un chef belga, o franco-ruso, llamado a Lucien Olivier…


Nazdarovie una paladar donde comer en La Habana

Te traigo tres comentarios de viajeros que han disfrutado en este sitio. Son sus opiniones, no criterio particular de La Casa de Carlos y Graciela . 

Recuerda que en Tripadvisor puedes leer más en Opiniones de Nazdarovie 

 
5 de 5 estrellasOpinión escrita el 21 agosto 2015
Me resultó de mucho agrado compartir rodeada de la cultura soviética y deleitarme con nuestro malecón; probar un exquisito vodka mezclado con el olor a salitre del mar. Buena atención, excelente calidad y una vista inolvidable. Me encantó. 

 
4 de 5 estrellasOpinión escrita el 21 agosto 2015
Bonito restaurante frente al Malecón, decorado con motivos y carteles rusos y sovieticos, con muy buena atención y una destacable comida rusa. Fantástico su vodka con caviar!!! Todos los platos deliciosos, muy buen precio y es cierto que, para la materia prima con la que cuentan en Cuba, dan muy bien de comer. 

 
5 de 5 estrellasOpinión escrita el 5 agosto 2015
Este lugar es increíble!!! Es totalmente nuevo encontrar este tipo de lugares en Cuba. Ambientado de forma espectacular, con una atención de ensueño y la comida... wao!! Fuera de este mundo, impresionante la explosión de colores,olores y sabores con tan solo un bocado. Exquisito vodka con picante!!!! 

Ya sabes, reserva en La Casa de Carlos y Graciela y podrás disfrutar de excelentes platos rusos mirando las aguas del mar cubano. ¡Nazdarovie !

Nazdarovie una paladar donde comer en La Habana

viernes, 4 de septiembre de 2015

El mal genio sin razón



España es la madre patria, en los momentos más difíciles siempre nos hemos querido cubanos y españoles, heredamos de ellos cosas buenas y malas. No habrá forma de agradecerles a esos peninsulares de siglos atrás que no discriminaran a las negras y que de esos amores furtivos apareciera la mulata, esa criatura incomparable, que destruye corazones y regala placeres celestiales inimaginables. ¡Esclavo se convierte el hombre que es amado por esos seres casi mitológicos y que ya se hacen mayoría en nuestro país para orgullo de todos! Oigo decir que se les debe agradecer la limonada y la alpargata como sus invenciones también, pero en los ambientes familiares campestres donde yo crecí, se hacía mucha referencia a la brutalidad de los gallegos y de los isleños. Es un isleño, era equivalente de irracional, bruto, intolerante. Tal vez sería porque gran parte de los inmigrantes procedían de aldeas, donde la educación era a palos.
Se conoce la historia aciaga de la bailarina española a quien Martí dedicó su bellísimo poema, quien fue violada de niña en su aldea, maltratada y rechazada por sus familiares y salió en busca de un mundo mejor. Yo echo la culpa de esa llamada mala rabia o mala leche a los españoles, porque en mi recorrido por países africanos, la otra fuente importante de la nacionalidad cubana, que son los negros, siempre he notado la sonrisa, esas sonrisas de las poblaciones, donde se distinguen  blanquísimos dientes de incomparable esmalte, amables, cariñosos, noblotes, divertidos, practicantes de la filosofía de un solo día, como si hoy fuera el último día de la vida y el mañana no existiera. Tan amigos que andan agarrados de las manos por doquier.
En mi oficio de traductor e intérprete en congresos, coloquios y conferencias me agradaba ser el acompañante de delegaciones africanas más que europeas hasta que un visitante guineano, llamativo por su gigante estatura y su vestimenta colorida de amarillo canario, rojo, verde y negro, un batilongo como las alas de un murciélago, no me soltaba la mano y yo no me podía desprender. Mientras paseábamos dentro del hotel Habana Libre sede del evento nadie se interesaba, pero cuando un día abrió las puertas y salió caminando rampa abajo hacia el malecón se me vino el mundo abajo. Lo más halagador que me gritaban era: "Chiquitico, estás comiendo bueno". Sentado en el muro del malecón le pregunté, señor Toureéno le habría podido leer este artículo de la Bohemia dentro del hotel. Se sonrió y replicó: ¡Aquí hace más fresco, Carlos!
Me han dado la impresión que son musicales, divertidos y multicolores, pero no malgeniosos. Los chinos son pacientes y laboriosos, comerciantes, jugadores, pero tampoco iracundos. No me explico ese encabronamiento generalizado que daña  las relaciones entre las personas y hasta con los animales. En mi escuela había dos compañeros míos que se declararon enemigos de por vida, quien fuera amigo de uno no podía hablar con el otro, a la salida y llegada a la escuela venían por aceras diferentes, en su código no podían caminar por la misma acera y siempre que se encontraban se las liaban a puñetazos. Hasta que llegaron a viejos. Hay gente muy rencorosa.
Mi hijo puede atestiguar la diversión de los jóvenes cuando visitábamos mi pueblo natal, Rodrigo, donde siempre vamos de vacaciones. Practicaban fis culturismo los muchachos y esperaban impacientes las cinco de la tarde para encimarse por una cerca vegetal y reírse cuando llegaba el vecino joven, flaco y malgenioso. Siempre traía de su trabajo sobras de comida en una lata para una puerca raquítica, las costillas pegadas al espinazo,  de nombre Margarita. Estaba tan flaca que se balanceaba como borracha. Era de mal comer. Atada con  una soga y una argolla al cuello su alrededor era un charco de agua, lodo y restos de comida maloliente. Cuando el dueño le servía con entusiasmo el alimento, Margarita se quedaba indiferente. Ahí empezaba la fiesta. Como tantos dueños de animales, dialogaba con ella. “! Qué, no te gusta, qué tú querías bocadito de jamón y queso!" Le restregaba el hocico alargado en el plato e increíblemente se enredaba a puñetazos con el pobre animal y caían en medio del pantano apestoso. Así mató a su mulo de un puñetazo en la sien por resistirse a salir por el portón.
Comento este tema porque debemos endulzar el carácter a pesar de nuestras angustias personales y no cómo he visto responder con una grosería a quien dice los buenos días, aunque reconozco que no todos los días son buenos y cómo dice el refrán el horno no siempre está para pastelitos. Tan es así que el slogan publicitario televisivo habla del valor de una sonrisa en los servicios públicos a pesar del buen recuerdo del enanito gruñón de Blanca nieves. No debemos ser gruñones ni rencorosos y mucho menos groseros.      

lunes, 31 de agosto de 2015

Paladares económicos para comer en La Habana


Paladares económicos para comer en La Habana

Hola amigo, te escribo desde La Casa de Carlos y Graciela, nuestra casa particular donde alojamos a viajeros que pasan sus vacaciones en la capital de Cuba, ubicada en el mismo corazón de la Habana Vieja. Es una casa que mezcla el hospedaje del visitante con una exposición de curiosidades y objetos nostálgicos.

Hoy quiero recomendarte sobre algunos sitios muy buenos y económicos donde comer en La Habana. Te traigo las que creo que son las mejores opciones si deseas comer rico, beber bueno y gastar poco, ellos son:

Mango Habana.
Doña Eutimia
Los Nardos
Castrol Pool
Los Asturianitos
El trofeo


Paladares económicos para comer en La Habana


En estos paladares encontrarás, casi siempre, una larga fila de comensales esperando para disfrutar de sus servicios, y, muchas veces, están agotadas las reservaciones, que se suelen hacer con semanas de antelación.

Si algo te garantizo, es que siempre sus platos están muy bien servidos, con abundantes cantidades y buena presentación. Además, tienen, entre otras, otras cualidades, un buen ambiente,  excelente trato y la limpieza que predominan en ellos.

Pronto te detallaré las características de cada uno de estos paladares y te hablaré de cómo llegar hasta ellos desde La Casa de Carlos yGraciela.

Te esperamos!!

jueves, 27 de agosto de 2015

10 visitas que no debes perderte en La Habana





Cuba siempre ha sido un destino muy deseado, pero lo cierto es que las últimas noticias que estamos viendo han hecho que se viva un boom turístico. El acercamiento diplomático de Estados Unidos y Cuba, y la reapertura de las embajadas, ha hecho que se reactive, por ejemplo, el mercado de cruceros.
Aunque Canadá, Alemania, Francia o Inglaterra son los países que más viajeros lleva a Cuba, ya se empieza a notar la presencia de más estadounidenses tras ser flexibilizadas las restricciones para viajar la isla.
Por ello, y por si eres de los que se ha animado a viajar a Cuba en esta nueva etapa de apertura diplomática, queremos darte algunos consejos para aprovechar al máximo la esencia de esta isla que, esperemos, no se pierda.

 

 

El Capitolio
Es uno de los principales edificios de Cuba, con una arquitectura muy rica y cuidada. Su cúpula es la segunda estructura más alta de La Habana y actualmente es la sede de la Academia de Ciencias de Cuba y un museo.
Parque Histórico Militar Morro Cabaña
Visitar este parque es una auténtica gozada. Primero porque descubrirás las dos antiguas fortalezas de la ciudad, y segundo porque ofrece unas vistas de La Habana espectaculares. Y si vas por la tarde, podrás disfrutar de “El Cañonzao”, una ceremonia militar que recrea el disparo de un cañón sobre La Habana en el siglo XVIII.
Habana Vieja
En 1982, la UNESCO declaró La Habana Vieja como Patrimonio de la Humanidad. Y no es para menos porque este casco histórico está lleno de monumentos, iglesias, fortalezas… autoénticas joyas urbanísticas de diferentes momentos de la historia de Cuba que son imprescindibles conocer.
Edificio Bacardi
Ubicada en un edificio Art Decó, hoy en día está destinado a oficinas. En lo alto de su edificio se puede ver el murciélago que es el símbolo de la marca.
Malecón
No puedes irte de La Habana sin pasear por el malecón, la avenida marítima en cuyo célebre muro podrás sentarte a disfrutar de las vistas y relajarte. Suele haber pescadores, vendedores ambulantes… un ambiente siempre activo.
Plaza de Armas
Esta plaza es la más antigua de las cuatro coloniales de La Habana Vieja. Se ha convertido en un lugar muy especial porque en ella se celebra un mercadillo de antigüedades donde puedes encontrar interesantes objetos



La Bodeguita del Medio
Hagamos una parada para comer, porque si hay un restaurante de visita obligada en La Habana ese es, sin duda, la Bodeguita del Medio. Gastronomía, música y el típico ambiente cubano se viven en su interior.
La Floridita
Y tras comer, un buen trago. Y nada mejor que darlo en la Floridita, la cuna del daikiri. Un bar con casi 190 años de historia por el que han pasado personalidades, cubanas y extranjeras, de todos los ámbitos sociales.
Castillo de la Real Fuerza
Se trata de la fortaleza más antigua que se mantiene en pie en todas las Américas. Data de 1577 y en su foso se encuentra el Museo de la Navegación.
Almacenes San José
Si te gusta el arte y la artesanía local, este es tu lugar, porque en los almacenes San José se dan cita más de 300 artesanos mostrando su obra. Que puedes comprar, claro.

lunes, 24 de agosto de 2015

La cajacontadora


 De hecho la antigua bodega ha desaparecido, tal y como la conocí. Había una parte para los comestibles, granos, azúcar, arroz, embutidos, productos enlatados, hasta mantequilla holandesa en lata, sardinas, pencas de bacalao noruego, tasajo uruguayo, galletas de sal, etc.
La otra sección era un mostrador tipo bar donde se servían los tragos de ron o aguardiente, sobre todo Palmita y Paticruzado. No en todas las bodegas había cerveza. Algunas eran tiendas mixtas y había productos de ferretería. Se les daba crédito a los clientes anotando en una libreta las deudas.
Sin embargo, había algo común a todos  los establecimientos. La caja contadora de madera, con una gaveta que salía repentinamente al oprimir unos bellos botones que parecían de un instrumento musical. Las cajas estaban revestidas de arabescos niquelados y tenían una manigueta y una pizarra sobre la que aparecían los números que se oprimían y recuerdo la palabra CASH, la primera que aprendí en inglés. Yo siempre me quedaba atontado, ensimismado contemplando aquel artefacto para mi cosmonáutico. Hoy ya son un objeto de museo como las victrolas.
Hoy día me pregunto cómo los propietarios de aquellas bodegas llevaban los inventarios de los productos en venta. Cuando entro a alguna de las tiendas de la ciudad me llevo la impresión que el tema de los inventarios debe ser una asignatura en estudios universitarios de economía o administración y objeto de tesis de grado, diplomados y maestrías. Los empleados se pasan el tiempo contando, recontando, recontra contando y volviendo a contar, llenos de papeles y listas interminables. Es un instante dramático, no se puede hablar, sube la bilirrubina, hay tensiones, pero el momento más estresante es cuando se hace la fila para pagar en una de las cuatro cajas automáticas y computarizadas, pues si hay cuatro solo atiende una y se escucha un comentario espeluznante, la computadora no funciona. Hay que esperar un técnico. Es peor que el grito de fuego a bordo de un barco en altamar o estamos perdidos en la jungla. Un caos nunca imaginable. En tales circunstancias como he añorado la vieja caja contadora, la que nunca fallaba, la de madera y la manigueta y todo para comprar un rollo de papel sanitario de 25 centavos.