Una serie de casi misteriosas esculturas que se esparcen por toda esta villa constituyen hoy uno de los atractivos más significativos para los viajeros que desde todas partes del mundo toman vacaciones en esta capital.
Colorida, pintoresca y mística, la villa de San Cristóbal de La Habana enreda sus historias de casi cinco siglos con seres inmortalizados en bronce o piedra, algo que los turistas agradecen en suma, pues les guían por la tradición y las celebridades.










